Los ‘diez mandamientos’ para mantener una correcta circulación de las piernas en verano.

Mayores paseando

 

 

 

 

 

 

La fisioterapeuta de Asisttel, Isabel Campano, explica los consejos para un buen cuidado de las extremidades inferiores pues, como ella misma cita: “La enfermedad entra por los pies”.

El cuidado de las piernas para las personas mayores, independientemente de las patologías que puedan padecer, es indispensable para mantener las capacidades motrices y estar más ágil y preparado para afrontar las rutinas y poder mantenerse activos el máximo tiempo posible. Para ello, y muy especialmente en temporada estival, habrá que intentar:

  • Levantar los pies con una cierta ergonomía.

Si se levantan los pies por encima de 45 grados a nivel de la ingle, se estaría impidiendo el retorno venoso.

Uno de los problemas que encontramos es que en el talón se encuentra el hueso calcáneo, que es bastante duro, y si se desplaza el apoyo y cae todo el peso en esta zona, puede resultar bastante doloroso.

La posición correcta es aquella en la que los calcáneos se queden fuera del apoyo y las rodillas se encuentren recogidas. Las partes blandas de los ligamentos no deben estar distendidas y las caderas están en un ángulo superior a 90 grados.

  • Masajear bien la planta del pie y los tobillos.

Es recomendable hacer movimientos en los dedos para la activación de los gemelos y, en la planta de pie, no ejercer demasiada presión. Es necesario mover también los tobillos, de arriba hacia abajo y con pequeñas rotaciones.

Masajear la zona de los tobillos con movimientos circulares, provocando que el líquido y la sangre se muevan hacia arriba.

  • Lociones que acompañan el masaje.

La crema o los aceites suelen usarse como vehículo para deslizar las manos. Casi todas las lociones se van a quedar en la superficie de la piel, por lo que, a efectos terapéuticos, el verdadero efecto viene de la mano del masaje.

Aunque hay cremas que tienen efecto frío, que producen una vasoconstricción a nivel de la piel, que hace que la sangre que se encuentra en las zonas superficiales se impulse hacia dentro y, por tanto, disminuye el edema o la hinchazón.

El problema con el alcohol de romero es que suele secar mucho la piel. En una persona mayor, que ya tiene una cierta fragilidad cutánea, no es demasiado aconsejable, si bien es cierto que refresca cuando se tienen dolores articulares o hay inflamación.

  • Baños con cambios de temperatura y sal.

Cuando se introduce el pie en agua fría con sal, debido a la densidad que obtiene el agua con la sal se ejerce presión en los pies al sumergirlos en el líquido.

Los baños de contraste son aconsejables debido a que estaremos contribuyendo a esa correcta circulación sanguínea.

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